Una operación urbanística permite la recuperación hidráulica y ambiental de un tramo enterrado de la Riera de Sant Just, en el corredor Collserola-Llobregat-Mediterráneo.
Un proyecto paradigmático de adaptación al cambio climático, que frente a la opción prevista de desdoblar la infraestructura, propone una sección abierta con mucha mayor capacidad y riqueza gracias a la incorporación de espacios socio-ecológicos.